La vida en LIFE International School a través de los ojos de una madre china
Soy madre de dos niños y vengo de China.
El año pasado, nuestra familia se mudó a España y comenzamos el proceso de buscar un nuevo colegio para nuestros hijos.
Como muchas familias internacionales, visitamos bastantes colegios: públicos, privados e internacionales.
Pero el colegio que más nos impactó fue LIFE International School.
No fue por sus instalaciones ni por un programa académico en particular. Lo que más nos impresionó fue algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más significativo: las personas.
Desde nuestra primera visita a LIFE, sentimos la calidez y la paciencia de los profesores y del personal. No se limitaron simplemente a presentarnos el colegio. Se tomaron el tiempo de conocer a nuestros hijos y de escuchar nuestras inquietudes como padres.
Como madre, eso significó para mí mucho más que cualquier folleto escolar perfectamente diseñado.
Adaptarse a otra cultura: mucho más que aprender un nuevo idioma
Como familia china en LIFE, he llegado a comprender hasta qué punto puede ser un desafío para los niños adaptarse a un colegio internacional.
Las culturas china, española y estadounidense son muy diferentes, especialmente en lo relacionado con la educación, la comunicación y las expectativas que tenemos sobre los niños.
Para un niño que llega desde China, adaptarse a la vida en España ya requiere mucho valor. Estudiar, además, en un colegio internacional americano supone un nivel adicional de adaptación cultural.
No se trata simplemente de aprender en inglés. También tienen que aprender a comunicarse con sus profesores, hacer amigos, participar en las conversaciones de clase, expresar sus opiniones y comprender una cultura escolar que puede ser muy diferente de la que conocían hasta entonces.
Y los padres también estamos aprendiendo.
A veces ni siquiera sabemos qué preguntas hacer, cómo funcionan determinados procesos del colegio o qué tipo de apoyo existe cuando nuestros hijos tienen alguna dificultad.
Puede que estos desafíos parezcan pequeños para otras personas, pero para una familia que está comenzando una nueva vida en un país desconocido pueden resultar abrumadores.
Sin embargo, en LIFE he sentido de verdad que las necesidades de nuestra familia no han pasado desapercibidas.
Los profesores y el personal han estado dispuestos a escucharnos con paciencia, comprender nuestras circunstancias y ayudarnos a desenvolvernos en situaciones que eran nuevas para nosotros.
Estas experiencias me han recordado que los niños necesitan mucho más que una buena formación académica para poder desarrollarse plenamente.
También necesitan sentirse seguros, aceptados, comprendidos y valorados.
Conocer LIFE desde otra perspectiva
También he tenido el privilegio de colaborar como voluntaria en LIFE.
Esta oportunidad me ha permitido conocer el colegio desde una perspectiva diferente, no solo como madre, sino también como alguien que trabaja junto al equipo y participa en el día a día del colegio.
Gracias a esta experiencia, he podido valorar aún más todo el tiempo, la comunicación y el esfuerzo que supone acompañar a familias de diferentes culturas y con distintas necesidades.
Detrás de la vida cotidiana de un colegio hay innumerables conversaciones, reuniones, decisiones y pequeños gestos de cuidado que quizá los padres nunca llegan a ver.
Por supuesto, ningún colegio es perfecto. Todos tienen sus limitaciones y cada familia afronta sus propios desafíos.
Pero cada vez estoy más convencida de que lo verdaderamente importante no es que un colegio pueda resolver inmediatamente todos los problemas. Lo que realmente importa es que haya personas dispuestas a detenerse, escuchar, comprender y caminar junto a las familias mientras buscan soluciones juntas.
Esto es algo que valoro profundamente de LIFE.
Un lugar donde las familias pueden sentirse verdaderamente parte de una comunidad
En LIFE he podido ver cómo los valores cristianos del colegio se reflejan en las relaciones del día a día.
Me vienen a la mente las palabras de Jesús en Juan 13:34:
«Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros».
— Juan 13:34
La paciencia de un profesor, la amabilidad de un miembro del personal o una sencilla palabra de cariño y ánimo pueden parecer pequeños gestos, pero pueden significar muchísimo para las familias que los reciben.
El camino de nuestra familia en España todavía continúa. Seguimos aprendiendo, adaptándonos y creciendo.
Pero estoy profundamente agradecida de haber encontrado un colegio donde no tenemos que afrontar cada desafío solos.
Para mí, LIFE es mucho más que un colegio que recibe a familias internacionales. Es un colegio que busca sinceramente conocerlas y comprenderlas.
Y, como madre, eso es lo que más valoro.
Lois Zhang – Coordinadora de Marketing para Asia en LIFE International School
